Niñas, niños y jóvenes con necesidades educativas especiales de la región de Valparaíso fueron protagonistas de inédito ciclo de cine

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por ONG Brotar
Foto principal: Grupo de participantes de las actividades de ONG Brotar, junto a docentes y talleristas.

“Me encanta la película” dice Catalina con una sonrisa que le ilumina el rostro. Mueve el pelo y sigue sonriendo. “También hicimos tecnología de las películas. ¡A mí me gusta Superman!” y su voz se transforma en risas, nerviosas y emocionadas, recordando el taller del que acaba de ser parte.  Catalina fue una de las participantes de las Muestras de Cine Inclusivo Minchekewün de ONG Brotar, proyecto que durante el 2021 presentó cortometrajes y experiencias vinculadas al cine a niñas, niños y jóvenes con necesidades educativas especiales de la región de Valparaíso.

“A pesar de la pandemia se logró llevar la muestra a los alumnos y alumnas. No todo es matemáticas o lenguaje, se requiere tener otras habilidades y esas se potencian con acciones como el cine.” comenta Andrea Saldías, Jefa de UTP de la Escuela Especial Dr. Adolfo Tannenbaum.  “Además quienes participan se motivan a hacer muchas cosas.  La sociedad espera que quienes tienen necesidades educativas especiales se adapten a ella.  Y puede ser al revés.”

Niños y niñas apreciando uno de los filmes que formaron parte de la actividad.

El ciclo incluyó la exhibición de ocho cortometrajes realizados por niñas y niños que participan en otros proyectos de ONG Brotar, con temas como pueblos originarios, derechos del niño, cuidado del medio ambiente e inclusión. Los trabajos fueron adaptados a las necesidades educativas especiales, con subtítulos, audiodescripción y lengua de señas, con narraciones adecuadas según la comunidad a la que apuntaban. Las instituciones que participaron en este proyecto fueron la Escuela Las Dalias, perteneciente a Fundación Coanil, la Escuela Especial Dr. Adolfo Tannenbaum, el Instituto de Integración del Discapacitado Visual Antonio Vicente Mosquete, perteneciente a la Corporación Municipal de Viña del Mar y el Centro de Estudios y Capacitación para Sordos de Valparaíso.

Después de cada exhibición, el ciclo de ONG Brotar incluyó un laboratorio llamado Experiencia Óptica y Auditiva Sensorial, donde niñas, niños y jóvenes pudieron experimentar con diversos recursos. “El taller de cine ha sido traer luz luego de un ostracismo en que nos sumió la emergencia sanitaria. Para nosotros ha sido florecer y motivar más a nuestros alumnos para que vengan a la escuela”, comenta Mercedes Vera, jefa UTP de escuela Las Dalias de Coanil.  “El cine puede ser una herramienta pedagógica y el perderle el miedo a algo que uno piensa que es recreativo ha sido muy enriquecedor para nuestra escuela, pues lo incorporamos a nuestra planificación. Por una parte, los alumnos despliegan capacidades, se relacionan con sus compañeros y por otra hay una sistematización y transversalizan asignaturas como lenguaje, matemáticas, tecnología, entre otras”

Escolar observando un zootropo, juguete óptico que al girar crea el movimiento de una película. 

El proyecto fue financiado por el Fondo Audiovisual 2021 en la línea Difusión, Implementación y Exhibición Audiovisual, modalidad Eventos de Exhibición Audiovisual con Fines de Fortalecimiento Social, siendo una de las propuestas más completas en educación inclusiva que se desarrollaron durante la pandemia en la región: 279 estudiantes y 24 trabajadores de la educación se reunieron en 14 muestras y laboratorios, de los que 11 se desarrollaron de manera presencial y 3 online. Además, los profesionales de la educación de los establecimientos participantes se reunieron con estudiantes en el conversatorio “Hablemos de Inclusión”. 

“Todos nosotros teníamos como única opción ir a una escuela regular. Yo tenía miedo, porque mi sentido de vida era mi comunidad de amigos sordos y mi familia” comenta Luis, alumno sordo que fue parte de la actividad. “Ahora han pasado años y en mi experiencia personal me ayudó mucho ese colegio, en el tránsito a aprender a relacionarse con los oyentes”.  El conversatorio permitió hablar de estas y otras experiencias, enriqueciendo el entendimiento que los profesionales de la educación tienen frente a los desafíos propios y de sus alumnos

“Lo que más me gustó fue hacer figuras de plasticina, hice un zorro de fuego y me encantó sacarles fotos, porque aprendí a manipular la cámara que tiene varios botones.  Costó, pero lo pude hacer” comenta Matilda, cuya curiosidad de niña la mantiene atenta a aprender sobre el cine como una forma de contar historias. Porque las historias son una de las actividades más antiguas de la humanidad. Y eso siempre será universal, independiente de los sentidos que la vida nos haya entregado. 

Una de las actividades más valoradas fue crear una historia en la técnica “cine sombras”
Niña participante de uno de los talleres de cine de ONG Brotar.

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