Los sonidos de la ciudad: inspiraciones que marcan el nuevo disco de ÜÑÜM

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ÜÑÜM, el proyecto musical de Francisco Herrera, acaba de lanzar su segundo trabajo de larga duración, titulado «La Warria». El primero, homónimo que se estrenó en 2017, le valió una nominación a los Premios Pulsar en la categoría de difusión de música de Pueblos Originarios. Sin embargo, su propuesta actual llega a refrescar su proyecto anterior y aborda un estilo que va un poco más allá de la música mapuche tradicional.

Luego de tres años donde la mayoría de sus grabaciones vino en formato en vivo y en EP, lo nuevo de ÜÑÜM llega marcado por un sello diferente: los sonidos de la ciudad.

¿Cómo suena La Warria y en qué se diferencia a tu primer disco homónimo del 2017?

 La Warria suena como una evolución del primer trabajo de ÜÑÜM claramente, en cuanto a que mantenemos arreglos de cuerda, se mantiene igual y se refuerza lo que sería el uso de los sintetizadores, de la electrónica, pero también se mantiene el kultrún, la kaskahuilla, el ül, canto tradicional mapuche.

También se va influenciando por otros sonidos. Millaray, el primer single del disco, en un momento igual nos suena un poco a electropop, porque claramente uno en la voz sintetizada, con autotune… Nos evoca un poco a Miranda, en Sudamérica, o a Lulu Jam e inspiraciones de las tribus urbanas de principios de los 2000.

Este disco también viene con una propuesta visual determinada, y en las fotos no estás solo, porque no tocas solo. ¿Quién conforma la banda de ÜÑÜM?

El equipo de ÜÑÜM siempre hemos sido amigos y amigas con las que compartimos de chicos. La primera persona con la que trabajé ÜÑÜM es Víctor González, que es productor del primer disco, que vendría siendo el que elabora toda la electrónica y los sintetizadores, el que también traduce este lenguaje al comienzo.

Con nuestros amigos sentimos que nos faltaba percusión, faltaba como un elemento en la columna vertebral de la música, que es la percusión, el ritmo, el sonido del kultrún.

Ahí llegó Lorena Manzo, súper importante también como amiga, como música en aportar desde lo que ella hace, que es tocar los instrumentos con una sensibilidad muy impresionante, que a mí me causó realmente un cambio de opinión respecto de lo que es la percusión.

Ahora en La Warria entra Vicente Cuadros (Machina Vacui) como productor musical. Y, además colaboramos con Gloria Huenchuleo, Kajfvray Wenxulexfu, Inti Kunza, y la mezcla y mastering con Estudio Errante, a cargo de Paulo Rojas, con quien ya venía trabajando EP de corta duración y producción con Waikil y Ketrafe.

Y ¿Con quiénes trabajaste para representar la estética de La Warria, de la ciudad?

En la parte visual, trabajamos con Matías Mondaca (LA EXTIRPACIÓN), la persona con la que hemos trabajado desde el primer disco; todas las gráficas y la parte visual del primer trabajo y los EP. Y ahora en la Warria el Mati también está aportando.

Al principio también estuvimos muy apoyados por el Juan Daltónico. Nos conocimos por instagram e instauramos una relación de creatividad. Él hace sombreros y tocados,  es del mundo de la moda.

 En el rodaje de un videoclip del primer disco, conocí a Isabelle Lastra, maquilladora, que es estudiante de diseño teatral de la Chile. Entonces la Isa también entra al equipo a hacer la dirección de arte del mundo visual en La Warria.

 Las fotografías las hizo Javiera Oviedo @chicajavi. Ella nos propuso la fotografía análoga, las hicimos acá en San Joaquín, afuera del metro de la PUC y en el metro Irarrázaval.

 Revelaciones del pewma

Si vamos un poco más atrás, en la historia del proyecto ÜÑÜM y su nacimiento con ese primer disco en 2017. ¿De dónde viene la historia de ÜÑÜM y “hombre pájaro”, que es el nombre que aparece en todas tus redes?

El proyecto ÜÑÜM inicia el año 2016 con la idea de la composición, desde mi oficio que es ser violinista acá en Santiago. Ahí empiezo a crear música desde el alter ego hombre pájaro, que nace de una idea de componer desde mi territorio, historia y contexto.

Componer desde ahí fue un cambio muy importante en mí para entender lo que yo estaba haciendo, que es ser músico sudaka, venir de la población, tener mi cultura queriendo brotar.  Entonces, trato de encauzar este llamado que estaba sintiendo.

 ¿Cuál es el vínculo del hombre pájaro con la cultura mapuche?

ÜÑÜM significa pájaro en mapundungún. El hombre pájaro, el ÜÑÜMCHE, es un rol tradicional de la cultura mapuche, un transmisor de la cultura, que entrega la cultura mapuche a través de la expresión artística, una especie de chamán, oralitor, músico, actor. El ÜÑÜMCHE actual es Lorenzo Aillapán, de la zona del lago Budi.

Él recibe un llamado a través de sus pewmas (sueños) cuando era muy pequeño, para ser coronado como el ÜÑÜMCHE y poder difundir la cultura mapuche viajando, como los pájaros.

Entonces, yo empecé a hacer conexiones porque cuando muy chico tuve sueños similares durante la pubertad, en donde volaba por diferentes territorios del Wallmapu a través de la forma de un hombre pájaro.

Yo nací en la ciudad, no tengo ese acercamiento con el lof tradicional. Ahora me lo vengo a cuestionar más, pero en ese momento no tuve la cercanía para darle un entendimiento mejor a esos pewma.

¿Cómo lo haces para ceñirte a una ética cultural al momento de trabajar con la música mapuche? ¿Qué te sucede con los conceptos de extractivismo cultural y apropiación cultural?

Para mí, por ejemplo, es importante decir que tiene que ser con una responsabilidad y una convicción que sea sincera, porque o si no, es una instrumentalización, es para sacarle provecho solamente, que eso es lo que refiere el extractivismo cultural, como lo que vimos con los pijamas selknam.

Los champurria, los mestizos, deberíamos mirarnos al espejo, aceptar nuestra hermosa morenidad como dice el poeta Elicura Chihualiaf.

Y acercarnos a la cultura mapuche desde una sinceridad, desde un respeto y reivindicación también, porque, por ejemplo, durante la revuelta social los chilenos levantaron la wenufoye (bandera mapuche) como símbolo de lucha, pero cuando los presos políticos mapuche están en huelga de hambre, los chilenos no salen a levantar esa wenufoye.

El acercamiento tiene que ser a la fuente, con la fuente directa, conversando, haciendo nüqtram (arte de la conversación), escuchando a los papay y chachay (ancianos y ancianas), reflexionando desde los mensajes de los werkén, las visiones de los lonko y la espiritualidad del machi.

Y también leyendo literatura académica producida desde lo mapuche (Claudio Alvarado Lincopi, Daniela Catrileo, por ejemplo).

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