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El trazo de Julieta Bravo

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Nueve exposiciones, dos menciones honrosas en concursos de arte nacional y una gira por las Galerías de Arte Contemporáneo Jelmoni Gallery Studio, de Berlín- Milán y Londres. Julieta es talentosa y el mundo lo está viendo hoy. Entre anécdotas, risas y reflexiones nos cuenta como ha sido el camino hasta ahora.    

Quedamos en juntarnos en la Plaza Aníbal Pinto, en Valparaíso. Llamé a Julieta Bravo esperando poder conocerla antes que partiera fuera del país.  

Cuando llega a la terraza de la plaza se ríe. Me cuenta  que estaba confundida sobre el lugar. Aún sonriendo me saluda y se sienta. Pedimos un café. A primera vista, sus ojos avellanados y pelo claro resaltan, pero su personalidad enérgica y expresiva no pasa desapercibida, al igual que sus cuadros.

La conversación comienza amenamente, con anécdotas sobre muestras que llegaron inesperadamente para el Palace, un espacio artístico de Coquimbo. Alguien había enviado anónimamente un cuadro que dejó detrás de la basura en una fiesta.  

“Agarré el auto, puse los cuadros, partimos con mi mamá y yo llegué pensando “aquí no me conoce nadie”. Fue súper raro ver en tu cara en la pantalla, en el afiche…”

¿Qué se siente eso?

Llegué a estudiar artes (plásticas) por consecuencia. Vengo de familia de músicos, en el colegio nunca estuve en en arte sino en música, danza, teatro.  Siempre me llamó mucho la atención el arte. Luego pude comprobar empíricamente que tengo muchas facilidades. El estar de tú a tú con un artista y entender su mundo a través de los  materiales, su cosmovisión, lo que quiere plasmar… es todo un rollo.

¿Te sientes artista ahora?  

Todo el rato po, eso no lo dude jamás. Artista para dejar la caga como sea, pero artista.

Partiendo ¿qué es el arte? es una pregunta que tiene ocho mil respuestas. Tuve un profe que fue muy sintético al decirlo: el arte es forma y contenido. La forma es la técnica y el contenido el argumento, el mensaje. Eso se extrapola a cualquier formato.

¿Qué te pasa a ti con eso de ser artista?

Pasa que cuando tocas en una orquesta estás tú generando la obra. Te retiras y la obra terminó. En cambio, un cuadro, puede venir un psicólogo y te hace un análisis y tú estás quedando en pelota ¿cachai? y ves como el otro recepciona. Ves de afuera de la obra, se desmembra de ti, lo entregas, tiene tu sello, tu nombre y te da un pudor horroroso.

¿Cuál es tu rollo con el arte?

Mi rollo es mucho más de la expresión. Yo no busco que la pintura sea muy figurativa, no me interesa reproducir la naturaleza así tal cual, me interesa sacar la esencia a través de trazo y que eso te exprese y comunique algo, como el verbo, la acción misma. El hilo conductor siempre va a ser la expresividad.

-Los cuadros-

¿Cuéntame sobre tus muestras? Has tenido varias ya…

La primera fue en el GAM de Villa Alemana como en un concurso de un año para  otro. De hecho yo no me acordaba. De verdad, me avisan “expones en dos meses más”. ¿Qué te voy a exponer yo? Me puse a pintar como 25 cuadros, pero fue consecuencia de ser muy vola. Las otras fueron en Valdivia que fue como lo más rockstar que tuve, comida, hotel, prensa… ¡córtala ya! me sentía rockstar.

¿Y Gesto Mundano?

Tuvo harta itinerancia. Era pura gente que yo, en diferentes partes me fui encontrando, en situaciones cotidianas, muchas veces en situación de calle o de mercado. Generaban un relato, una historia y como que yo ¡PAF! plasmaba eso. Y dejaba la invitación al espectador, que se imaginara el cuento. La mirada potente que tiene la gente, que te están contando mil cosas solo con el hecho de mirar.

A las personas les gustaban. Eran crudos, habían mendigos… Pero nadie quiere tenerlo mirándote así, como tan fríamente y tan duramente en su casa y yo soy súper consciente de eso.  

Pero hay mucho más que gesto mundano…

Ahora hice una muestra, traté de equilibrar con el tema de la expresión, una invitación de cuajo a ser felices.  Son situaciones de carnavales.  Se llama “REGALO” porque es un regalo a vivir. Estuvo en el Congreso,  desmonté y volaron. Te juro que volaron. Literalmente. Entró el viento, algunos de autodestruyeron. Era una situación media dadaísta. Los cuadros volando en el Congreso Nacional, la gente corriendo, yo sosteniendo dos…pensé “estas hueas están a 5000 euros en Europa y se están haciendo mierda”. Me cagué de la risa.

Este cuadro de Gesto Mundano formó parte de las caratulas de las compilaciones de Inmortal.

¿Cómo llegas a esta exposición en Europa?  Te invitaron desde Jelmoni Gallery Studio, que igual es una gran galería.

Me gané una becas, haré un postítulo en la ciudad de Siena. A todo esto estas exposiciones surgieron… No te conté. Me llegó un mail en inglés -yo tengo un inglés asqueroso- diciendo que era una galería en Londres, Berlín, Alemania. Spam pensé. Respondí y no sé cómo, porque yo no les escribí. Me tasaron los cuadros, un honor para mi, casi en 8 millones de pesos. Pero soy realista, nadie los va a comprar a ese precio, que los dejen a la mitad.

¿Cómo te va con esto de ser artista en Chile?

Siento que sí, que aquí el mercado en Chile es muy de nicho, muy de élite, está todo concentrado en Santiago. Y el segmento que te compra es por lo general un segmento que tiene lucas. Sé que una familia chilena, no es su prioridad el arte. Y tú estás haciendo obras que critican eso y entonces al final es una cuestión súper tramposa po. Termina siendo un poco irónico y también hipócrita en muchos casos.

Entonces ¿no se consume arte en Chile ?

Acá en Chile se consume arte. Hay gente que compra cuadros como quien compra una vela. Hay un mercado pero es muy acotado y se posicionan ciertas personas que no siempre van de la mano con el virtuosismo técnico, plástico, sino porque a veces están de moda.

Tú ya ha estado en Europa. Expusiste el 2014 en Florencia. ¿Es distinta allá la concepción del arte?

Yo llegué Alemania y uno siempre va con el prejuicio “que son idiotas, fríos”. Uno se compra los  estereotipos. Llegué y en general creo que las sociedades golpeadas por guerras tuvieron que aprender a invertir tiempo en lo más esencial. Son súper funcionales. La guerra te lleva a aprender a socializar alegría.

Yo creo que el es el país más latino de Europa. Se esfuerza por bailar, les encanta la bachata, la bailan como el hoyo, pero no están ni ahí. Son súper amables porque tienen heridas po. En cambio todos estos países aspiracionales, nosotros mismos po, copiamos cosas sin entender lo esencial. Allá, a los alemanes no les duele pagar una suma por ver una buena obra de arte, porque saben que eso es tiempo es invertido y hay un valor.

¿Imposible que Chile sea así?

Hay una carga, una cantidad de información consigo y patrones estéticos heredados que va de la mano con lo que tú estás cotidianamente acostumbrado a ver.

Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida fuimos artistas y lo seguimos siendo.  

Lamentablemente nuestra educación nos direccionó a una parte que no potenció esas habilidades y no logramos reconocernos a través de ellas. Nos educaron en una doctrina de reproducir cosas de otro.

Pero no puedo ser ingrata. Tuve como doce exposiciones en un año y que llegué a un punto que me llamaban. No sé cómo. Ya te dije, yo soy muy al lote. Ahora tengo miedo que me pasen un parte.

Julieta se ríe ante ese hecho. Se termina el café y así la entrevista. Me queda la sensación que aparte de ser una artista talentosa, simpática, tiene buena suerte. Esperemos la acompañe.

Hoy se encuentra recorriendo Europa, probablemente exponiendo y esperemos que sobre todo, compartiendo su arte, su visión, inmortalizando momentos para el mundo.

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